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En las últimas semanas, se ha reportado la presencia del Pez Diablo en al menos dos cuerpos de agua en Nuevo León. Esta especie invasora, originaria de Sudamérica, ha comenzado a propagarse en el norte de México, generando preocupación entre ambientalistas y autoridades por su potencial destructivo.

El avistamiento de este pez ha causado alarma debido a su comportamiento agresivo con el entorno, además de su capacidad para adaptarse rápidamente a nuevas condiciones. Aunque su presencia en el estado no es reciente, su proliferación está siendo monitoreada de cerca.

¿Qué es el Pez Diablo y cómo luce?

El Pez Diablo es conocido científicamente como Hypostomus plecostomus. Es originario del río Amazonas, pero actualmente se encuentra en múltiples cuerpos de agua mexicanos como ríos, presas y arroyos. Su cuerpo oscuro y acorazado, cubierto de placas óseas, le permite resistir condiciones adversas.

Posee una boca en forma de ventosa que le permite adherirse a superficies y raspar algas o microorganismos, lo que lo hace altamente competitivo frente a otras especies nativas.

Llegada a Nuevo León

Aunque no se tiene certeza sobre cómo llegó a México, los especialistas coinciden en que pudo haber sido liberado accidentalmente desde acuarios domésticos. En Nuevo León, se estima que esta especie podría haberse establecido hace más de una década, pero su presencia no había sido ampliamente documentada hasta ahora.

Los estados más afectados por esta especie son San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Coahuila, donde se ha detectado su expansión en ecosistemas naturales.

Riesgos ecológicos del Pez Diablo en los ríos del estado

El Pez Diablo representa una seria amenaza para los ecosistemas donde se instala. Su comportamiento territorial lo lleva a desplazar especies nativas, especialmente en zonas de desove. Además, su hábito de excavar para alimentarse provoca erosión en los cauces y enturbia el agua, lo cual interfiere con los procesos de caza y reproducción de otros peces.

Su alta resistencia le permite sobrevivir en aguas con bajos niveles de oxígeno o contaminadas, donde muchas especies locales no pueden sobrevivir. Esto le da ventaja para colonizar espacios rápidamente y alterar el equilibrio ecológico.

Qué hacer si detectas un Pez Diablo en Nuevo León

Dado que es una especie invasora y dañina, las autoridades recomiendan erradicarla. Si observas uno en algún río, presa o cuerpo de agua del estado, debes reportarlo a Parques y Vida Silvestre de Nuevo León o llamar a la Guardia Forestal a los teléfonos 8116087514 y 8120331218.

En caso de capturarlo, no debe ser liberado nuevamente. Se aconseja sacrificarlo de manera rápida y humana, y no consumirlo, ya que podría representar riesgos para la salud.

Proteger los ecosistemas comienza con la prevención

La expansión del Pez Diablo en ríos y presas del estado es una llamada de atención sobre los efectos de las especies invasoras. El control de esta amenaza depende de la colaboración entre autoridades ambientales y la ciudadanía. Reportar su presencia y evitar su liberación en cuerpos de agua son medidas clave para preservar la biodiversidad local.

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